miércoles, 25 de mayo de 2011

El pasado te pisa los tacones - Capítulo 1


El taconeo ágil y contundente de la inspectora avanza por el pasillo de la tercera planta, como tambores anunciando la llegada de lo inesperado. Su ritmo frenético disminuye al llegar al apartamento 60, 61, 62...transformándose en ligeros golpecitos que desaparecen ante el número 69.

- Buenos días Lucas.

- Julia

Intercambio de miradas bajo cero, disfraz de un deseo reprimido que han decidido ocultar, seguramente por haber público de más o por el pícaro número del apartamento, demasiado sugerente para esas horas de la mañana. Con un ligero carraspeo, Lucas da paso a Julia a la escena del crimen.

- Asesinato. Electrocutada. Se llamaba Silvia Ascanio y era periodista. 30 años. Ya hemos reunido a los principales sospechosos.

Como todo apartamento de playa, el número 69 del complejo "Sol del Caribe" derrochaba una luminosidad cegadora que, combinada con los tonos pastel de sus paredes, invitaban a una siesta eterna..."¡Qué irónica es la vida!", murmuró inconscientemente.

Muchos colegas se lo criticaban, pero Julia prefería observar primero la escena y luego el cadáver para así, poder sacar sus propias conclusiones acerca de quién era la persona cuyo asesinato intentaba esclarecer. Le ayudaba a meterse de lleno en el caso y a comprender mejor las posibles razones que llevarían a alguien a matar a la víctima.

En la entrada, una pequeña mesita de mimbre con cuatro cartas: tres a nombre de la propietaria y una a nombre de un tal Ricardo Asensio. Las deja en su sitio. Se respira un aroma a incienso de canela y menta, también hay muchas fotos colgadas. Julia deduce que ese rostro risueño y agradable que se repite en todas ellas debe ser el de Silvia Ascanio y se sorprende a sí misma sintiendo cierta empatía hacia ella. "Ha tenido más tiempo libre que yo", piensa, "Por lo que se ve, viajó mucho". En efecto: Silvia con la Torre Eiffel, Silvia sobre un camello con túnica y pañuelo, Silvia con las desaparecidas torres gemelas, con el Big Ben, en un bar con amigos, en un parque, junto a un lago, con los esquís...también está el título de licenciada en Ciencias de la Información, "año por año, al parecer buena estudiante". Los tres sospechosos esperan en silencio sentados en los sillones. De vez en cuando, alguno mira de reojo a Julia y vuelve a agachar la cabeza o lanza un hondo suspiro. Julia los mira un instante y anote en su cabeza: "dos hombres y una mujer". A la derecha de los sillones, dos estanterías repletas de libros, la mayoría de Historia del Arte y varias novelas, también una pequeña colección de DVD. Algunas velas, un tanto consumidas, rellenan los huecos vacíos entre libro y libro. Una planta de aloe vera y una alfombra completan la decoración de la estancia. "Maldita sea, este apartamento es acogedor". Gira sobre sus talones y da tres pasos.

Saluda escuetamente a los sospechosos y se sienta en el sofá que queda libre, al lado de la televisión. De lejos, se escucha la voz varonil de Lucas, probablemente hablando por el móvil, y siente un escalofrío que le recorre el estómago.

- Silvia Ascanio era una mujer feliz, ¿no creen?

- "Oh, sí" "supongo" "sí, demasiado feliz". La primera en responder, la mujer. El último, el fortachón, de mirada penetrante y pestazo a perfume de los buenos.

- ¿Sus nombres?

- "Amanda Sánchez", "Nacho Marrero", "Ricardo Asensio". - mismo orden de respuesta.

Silencio. Julia cruza las piernas.

- ¿De qué conocían a Silvia?

- Éramos novios desde hace bastante tiempo.

- Yo soy de Inmobiliarias Marrero. Le alquilé el piso y le estaba buscando casa. Quería comprar una.

- Yo trabajaba con ella en el periódico, éramos compañeras de trabajo.

"Todos me miran a los ojos", le gusta, pero le inquieta, porque va a ser más difícil averigüar quién miente. Frunce los labios y mientras se levanta pregunta: "¿Quién de ustedes mató a Silvia?" No hay respuesta verbal, pero todos se revuelven en sus sitios con gestos nerviosos, miran desconfiados al de al lado y a la propia Julia quien, satisfecha por el efecto que siempre tiene la última pregunta de su mini interrogatorio, se da la vuelta y sonríe con malicia.

1 comentario:

  1. ¡Que sepas que estoy esperando el capítulo dos!
    Marta

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