domingo, 18 de marzo de 2012

La leona está de caza

La leona se ha soltado la melena. Avanza felina, con pasos ondulantes y firmes, completando el pentagrama con las corcheas y las semifusas de sus tacones.

 Les confesaré que lleva tiempo agazapada, al acecho, casi dormida...ocupándose de la tarea fundamental de proteger a su manada, en una actitud de letargo que intuyo ha elegido ella misma para tener tiempo y organizar su talento y sus ganas.

 Y ahora se lame y se relame, se acicala. Se mezcla camaleónica con el paisaje por el que pasa, vistiéndose de rosas y malvas, de naranjas y de los infinitos colores de un atardecer en la sabana africana, aunque poco tiene de desértica la líquida claridad de su mirada. Ahora bien, tengan cuidado con sus musicales rugidos, porque a los buitres más aterradores fulmina y espanta.

 ¡Qué difícil es observarla sin caer en rimas y melodías para retratarla! Pareciera ahora, en su forma humana, cantante de ópera, bailarina sofisticada o quizá una violoncelista entregada...aunque no sé si esto forma parte también de su modo de caza. Ya les decía al principio: la leona se ha soltado la melena. Alcanza ya su presa más codiciada. Degusta y saborea su pasión literaria.

1 comentario:

  1. Gracias Patricia por deleitarme con tus relatos y por devolverme la memoria. Hoy, en nuestros desayunos esbrújulos, he tenido un injusto desliz neuronal...las leonas son así.
    ¡Enhorabuena por tu blog!!!

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