martes, 17 de abril de 2012

Instantáneas de personajes VI: "MARI-TERE PIERDE LOS PAPELES"


¡Mamma mia! ¡Qué labios para morder a dentelladas! Ahí vienen. Se apresuran jugosos, acortando las distancias, mojándose arriba y abajo, pronunciando la apretada "b", el susurro de la "s" y ¡uf! la "d" más descarada. No puedo más. Me duelen los dedos de tanto agarrarme a este taburete inútil, con esta pata coja que me tiene aún más desequilibrada. Deberías impulsarme con el tacón y aprovechar uno de sus vaivenes para caerme sobre su pecho, que adivino fuerte y vigoroso tras ese botón desabrochado. ¡Ay, sí, sí, sí! Y así, sin más preámbulos, podría lanzarme despreocupada, directa a la yugular. Pero no, no, no, muy mal. Mari-Tere, ¿en qué estás pensando? ¡Es tu jefe! ¡Tu je-fe! ¿Es que acaso Doña Isolina no te enseñó desde chica el respeto a la autoridad? ¡Ay, quiero que acabe de una vez su discurso! Que deje de hipnotizarme con su cuello varonil y su mirada gacha.¡Esto es provocación, hombre! ¿Y si me pido otro Gin-tonic? Joer, el camarero no tiene otra cosa qeu hacer que andar ligoteando con la pelirroja esa de la otra esquina. ¡Necesito otro Gin-tonic! Un trago de alcohol que me insufle un poco de valentía y arrojo. Esto no puede ser tan difícil. ¡Argh! ¡Este camareto idiota no me mira! Bueno, también puedo hacerme la borracha. Con lo nerviosa que estoy, ya se me está tlabando, digo, trabando la lengua. Sí, es perfecto. Además, me sale muy bien eso de la mirada perdida, la mano danzando en el aire, la sonrisa de tonta...bueno, creo qeu esa la tengo que tener ya puesta. ¡Dios mío! Seguro que está pensando que me falta un agua...Ni siquiera sé de qué coño está hablando. Y ahora llegará el momento en que esos labios carnosos, sensuales, terriblemente irresistibles...mmm...eh...¿qué estaba diciendo? Sí, que ahora es cuando me dirá: "¿Qué te parece, Mari-Tere?" ¡y yo no sabré qué responder! Me quedaré aquí, balanceándome inconsciente sobre este taburete cojo, sorbiendo una copa ya vacía, sonriendo tontamente...y, lo que es peor, más cachonda que un viejo verde en frente de un tropel de animadoras en minifalda. ¡Qué comparación más burda, por Dios! Concéntrate, Mari-Tere. Concéntrate, por favor.

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