miércoles, 13 de junio de 2012

El pasado te pisa los tacones - Capítulo final


      
-    - Sólo voy a pedirles un último favor - la voz de la inspectora retumbó entre las paredes del salón- Quiero que cada uno de ustedes lea lo que dice este papel. Señorita Sánchez, por favor, levántese y venga aquí. Gracias.
-          - Yo no maté a Silvia Ascanio - acertó a pronunciar temblorosa.
-         -  Gracias, muy bien. Siéntese, de verdad que la creo. Sí, sí, la creo. Ahora, por favor, Ricardo Asensio, sí, acérquese. Tome y lea.
  -       -Yo...yo...
-          No se ponga nervioso, lea.
-          Yo no maté a Silvia Ascanio.
-          Exactamente. Muy bien leído. Y…también le creo. Siéntese de nuevo.Bien, sólo falta usted Señor Marrero. Aquí tiene su papel.
-          Yo no maté a Silvia Ascanio.
Silencio. Julia parpadea tres veces, lanza un hondo suspiro y desvía la mirada hacia Lucas ,que la observa desde una esquina con cara de no haber entendido nada.
-          Perfecta dicción, Señor Marrero. Sin duda. Sólo hay un problema. Y es que su papel no dice exactamente eso, pero le entiendo. De veras que sí.
-          Es que no leo bien de cerca, necesito mis gafas.
-          Quizá necesite su lentilla, ¿recuerda? Se la dejó olvidada esta mañana en el cuarto de baño de su víctima. Tan torpe ha sido usted como para matar a Silvia Ascanio de una forma tan estruendosamente típica y encima hacer parecer que se trata de un accidente. Utiliza un secador que luego se lleva consigo a su propia casa, deja otro en la escena del crimen que es imposible que pudiera haber causado la muerte de Silvia, se le cae una lentilla al lado de la bañera y ni siquiera la busca…Nacho Marrero, estoy empezando a creer que quería ser descubierto. ¿No dice nada? Lucas, esposa a este hombre. No, espera. Aquí está su lentilla, póngasela por favor. Así, veamos si ahora es capaz de leer el mensaje que le había tocado. Tome.
-          Yo…
-          ¿Sí?
-           Yo soy el asesino de Silvia Ascanio.
-          Perfecto. Y, ¿sabe qué? Le creo.
Julia se da la vuelta y camina hacia el baño. Ordena a un grupo de profesionales que esperan fuera que despejen la escena del crimen, presenten sus disculpas a los otros sospechosos en su nombre y  permitan que Silvia Ascanio descanse, de una buena vez ,en paz. Lucas desaparece por el pasillo agarrando a Nacho Marrero, que se ha vomitado encima y lucha por retener lágrimas ancestrales.
En cuestión de una hora, el apartamento vuelve a desprender su calidez sobrecogedora. El reloj digital sobre la televisión de plasma ha marcado, hace unos instantes, las siete de la mañana. La inspectora, ya abandonada por toda la seguridad que había reunido para enfrentarse a Nacho Marrero, recorre las habitaciones, sin evitar mirar las fotos de Silvia, que una vez le dieron gracia aquellas paredes blancas y ahora tornan la situación aún más macabra. De pronto, algo le hace detenerse ante la titulación de Filosofía. Un rostro conocido. Frunce el ceño y se acerca un poco más a la cuarta foto de la tercera fila. Un Nacho Marrero desprovisto de sus ojeras y su mirada de alma perdida le concede una sonrisa ataviado con toga y sombrero. Da un paso hacia atrás.
-          Señora, tenemos que precintar el apartamento - se escucha desde la puerta.
-          Sí, sí. Ya salgo - responde la inspectora aturdida.
Se masajea un poco el cuello, se despide del oficial y se aleja del lugar con su taconeo cansado, que golpea el suelo incesantemente, al igual que en su cabeza se repite: ¿por qué?¿por qué?¿por qué?

Los mejores recuerdos del colegio de Nacho Marrero son las sonrisas y los abrazos escondidos con Silvia Ascanio. Tendrían doce años y se escapaban en los recreos a un terreno de cañas al que se podía acceder por una zanja que se había formado en la pared del fondo del polideportivo. Sólo hablaban o se daban abrazos, nada de besos nerviosos e ingenuos. Compartían el amor en su estado más puro. Luego, claro está, la adolescencia y sus laberintos retorcidos los alejaron, sumiendo a Nacho en la oscuridad de ser el apartado de la clase y el objeto de todas las burlas. Fue un precio muy alto el que tuvo que pagar por haber acariciado, cuando ni siquiera lo valoraba, las escapadas y los lunares azucarados de la chica más popular de la clase, en esos tiempos, no por ser la más guapa, sino por ser la más inalcanzable. Y es que mientras todos se iniciaban en los vértigos indescriptibles de los primeros amores, ella permanecía sola, seguramente porque su cabeza ya había conquistado parte de su alma. Silvia se convirtió en un icono al que Nacho empezó a amar y a odiar al mismo tiempo, un fantasma que lo persiguió hasta el instituto y a la propia Universidad donde ya, un hola y un adiós eran meros compromisos. Y siempre esa nube perpetua sobre su cabeza anunciando tormenta, invadiéndolo con inseguridades y miedos que le incapacitaban para amar y para ser él mismo. Por eso, cuando la vio aparecer por la puerta de la inmobiliaria meses atrás, la tormenta se alojó en su cuerpo con vientos huracanados y lluvias torrenciales. De veras que intentó acabar con la idea que llamaba a su puerta desde hacía años, la certeza de que sus fracasos amorosos e incluso profesionales eran culpa de Silvia y que si ella no hubiera existido, todo habría ido mejor, así que cuando no pudo retener más esta obsesión que le comía el cerebro, actuó casi sin premeditación y en un estado de absoluta tristeza. Después de que Silvia le hubiera abierto las puertas de su apartamento, él la había amenazado con un cuchillo, la había obligado a llenar la bañera, a desnudarse y aún amando cada lágrima que resbalaba por sus mejillas sonrosadas, aun queriendo protegerla de ese vil asesino que la aterrorizaba, enchufó el secador y la electrocutó.
      Hay cosas que suceden en la infancia y marcan al adulto para siempre.

1 comentario:

  1. Lee los capítulos anteriores en:
    CAPÍTULO 1 http://derramareltintero.blogspot.com.es/2011/05/el-pasado-te-pisa-los-tacones-capitulo.html

    CAPÍTULO 2
    http://derramareltintero.blogspot.com.es/2011/07/el-pasado-te-pisa-los-tacones-capitulo.html

    CAPÍTULO 3
    http://derramareltintero.blogspot.com.es/2011/11/el-pasado-te-pisa-los-tacones-capitulo.html

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