lunes, 30 de diciembre de 2013

Creados para disfrutar del 2014

Una cabeza repleta de ideas positivas
Unos ojos para ver mundo
Unas orejas para escuchar y disfrutar de buena música
Una boca para comerse la vida a mordiscos
Un corazón para nunca dejar de amar
Unas manos para que no se nos escape lo que más queremos
Un chumi o una churra para gozar del sexoamor
Unas caderas para no parar de bailar
Unos pies para correr hacia nuestros objetivos
... 
¿Cómo continuarías esta lista?

jueves, 26 de diciembre de 2013

El retorno

Los retornos saben a cerveza
Esa cerveza de media tarde, que encierra la tibieza del sol y el frescor de las nuevas oportunidades
Los retornos hay que bebérselos con premura, antes de que se diluya la espuma de los primeros tiempos, aquellos que nos impulsan a retomar, a emprender, a olvidar y, sobre todo, a comenzar de nuevo. 
A veces, los primeros tragos del retorno son amargos, con un regusto a miedo anquilosado en las papilas gustativas, pero conforme el líquido avanza por el esófago, se absorben las inseguridades y se liman las excusas. 
Entonces, no queda más que apurar el vaso y disfrutar. 
Salud

Microrrelatos de invierno lagunero

"Cuando empujó la puerta, le tembló el dedo corazón de indecisión. 
Por un momento, bloqueó las piernas en la acera mojada y sintió el aire cargado que se escapaba del local, envuelto en unas notas musicales disparatadas, quizá demasiado locas para su aguante.
- ¿Entras? - le susurró una voz masculina a sus espaldas.
Sin darse la vuelta, ella reabrió la puerta con una patada para luego mirar fijamente a los ojos de su interlocutor y responder:
- Bailo. "


"Caminaba en círculos dentro de casa. Barría en espiral el ajetreo cotidiano, mientras calentaba al microondas la paciencia. Demasiados grados para una espera que no acababa. Él dijo que la llamaría, pero una vez más, se olvidaba".







"El actor se bajó del escenario en medio de la obra. 
 Los demás protagonistas en escena enmudecieron de asombro y el director comenzó a gritar enfurecido desde las bambalinas. Tras hacer una reverencia sobreactuada, él atravesó el pasillo decidido. El público estalló en aplausos. Ya nadie le desearía más mierda".





"La maestra no pudo aguantar la mirada desconsolada de Miguel, que repetía camiseta por tercer día consecutivo y aguardaba en su pupitre sin material que sacar de la mochila. Se le enredaron las trompas de falopio de impotencia y rabia al recordar su ecografía vacía y se diluyó en lágrimas en el pasillo por no poder ser ella la madre de ese o de cualquier otro alumno".





Tiempo

Tiempo. Hace falta tiempo.
Hay que rascar el tiempo del fondo de nuestros bolsillos
rebuscarlo en la esquina olvidada de las agendas
recuperarlo de entre las cosas del maletero
reencontrarlo en los pasillos del centro comercial, del hospital, del supermercado
soñarlo desde la oficina
visualizarlo en la pizarra
viajarlo de camino al trabajo
encontrarlo al fin sentado a nuestro lado
para perderlo de nuevo
sin planes ni organizaciones
simplemente dejándolo fluir a la deriva
y contemplarlo serenos al ir llenándolo de vida

+ Sirvan estas líneas como pretexto para retomar las ganas y como corchete de cierre a un más que largo paréntesis en el que este blog se ha quedado mudo, pero no dormido. Ha sido un período de barbecho y de descanso. Tiempo, al fin y al cabo, para permitir que todo germine de nuevo. Historias que han ido rellenando sin interrupciones mi tintero. Otra vez listo para derramarse de nuevo.

lunes, 21 de octubre de 2013

Ausencias

Hizo click el interruptor y el flexo iluminó aquél trozo solitario de sofá que ya nadie ocuparía. Estaba el hombre apesadumbrado sin motivo alguno, desde el comienzo de aquella mañana. Había salido a caminar temprano, llamado a la madre y regado las plantas, pero siempre aquella sensación de hastío encharcándole los pulmones. Avanzó hacia la luz burlando a su sombra y se sentó bajo el calor de la bombilla, pero el alma se le quedó fría. Allí se había sentado ella durante las tres últimas tardes, pero el cojín ya no estaba caliente, ni siquiera tibio. Estaba ausente.

HORAS

"Eran las tres de la madrugada, pero parecían las nueve de la mañana. La luna llena se adentraba en la habitación y su mente no cesaba de dar vueltas, tobillos al hombro, razón al hígado y corazón al suelo. Así no había quién durmiera"



"Se afanaba el amor en llegar a tiempo, 
pero el reloj siempre marcaba lo mismo: una hora de diferencia"


"En medio de la sala, se comían los labios con la mirada 
y se prometían a medias la fidelidad y la cama. 
Mediaba el otoño y la mitad de la primavera. 
Se despidieron sin besos. Era mediodía"


"Contempló la luz del sol sobre el océano inmenso y pensó que aquél amanecer bien pudiera ser el sol acostándose y no a la inversa. Así, la naturaleza le recordó que no existe más que lo que uno interpreta: mañana o noche, vida o pérdida"

viernes, 27 de septiembre de 2013

El beso inesperado

El beso no quiso ser beso hasta que acabó siéndolo. Ayudó la cerveza previa entre amigos, también la lejanía de lo conocido y la libertad de no estar en el sitio de siempre, reprimida por las mismas trabas.
Todos habían marchado a las habitaciones y ellos se habían quedado charlando en el salón, hurgando en sus respectivos pasados, averiguando si encajarían finalmente sin presión ni trampas. Nada de intentar agradar al otro. Simplemente siendo. 
Los dos arrastraban la indiferencia que implican las heridas aún sangrantes de un amor poco correspondido. Por eso, se sentían tranquilos, porque les parecía imposible que les quedara algo que perder y la aventura de quererse era un abismo ante el que nos les daba miedo lanzarse. Y, sin embargo, se frenaban. 
Sentados en el sofá, se rieron de las diferencias culturales que los separaban. Se sabían gemelos en  cierta manera: tan risueños, tan idealistas, tan jóvenes. La complicidad era una masa homogénea que los envolvía y los protegía de cualquier pensamiento negativo. Ella se sentía tan a gusto que lo miró y se acerca ávida a su cuello para abrazarlo y para refugiarse.
Él vislumbró la estocada y acudió a recibirla con sus labios. Entonces, el abrazo se hizo beso: mullido y acolchado, ideal para quedarse ahí a descansar un rato, hasta estar curado del todo o hasta siempre.

martes, 17 de septiembre de 2013

Microrrelatos acuáticos de superación "marejal"

 


"Su espíritu era como la espuma de la playa. Por muchas piedras que hubiera en el fondo, siempre acababa llegando a la orilla"




"Paseó sola al lado del mar, soportando serena las miradas incomprensivas de aquellos que ignoran que, aún teniendo compañía, a veces es necesario estar solo"

"Aquella carrera límpida en la playa había ordenado de súbito todas sus neuras. El rastro profundo de sus huellas en la arena marcaba la evidencia de no rendirse aún con el peso de los obstáculos"





"Se encontraron, la piel desnuda bajo el Océano, sin querer ni poder evitar la caricia húmeda, que resbalaba impetuosa hasta introducir el pene erecto en su vagina "ensalitrada", salvaje y entregada"
 



"Le dieron la posibilidad de ser crucero y decidió seguir siendo velero" 


sábado, 7 de septiembre de 2013

¿Por qué escribir?

Hoy, entre los papeles desordenados de un cajón olvidado, encontré un pequeño texto escrito a mano, que decía:
 
"¿Por qué escribir? Por todo y por nada. 
Por la necesidad imperiosa de expresar algo que ni siquiera yo misma atisbo a entender.
Porque hay sentimientos, pensamientos que no consigo expresar de otra manera.
Se debaten en mi interior, rasgan las paredes de mi esófago, arañan mi estómago y otras vísceras, revolotean inquietos buscando una última y definitiva forma de expresión. 
Y luego llega la palabra, la sencillez, la mancha de realidad y ficción que da vida al papel, blanco, aburrido de tanta monotonía y la combinación es tan dulce y parsimoniosa, y a la vez tan frenética e inconcebible, que me asombro al descubrir el reflejo imaginario, la endoscopia más exacta de mí misma"(Diciembre 2008)

Después de 5 años, lo releo y lo suscribo. Y aún podría seguir añadiendo razones...
¿y a ti? ¿por qué te gusta escribir?

 

 


domingo, 18 de agosto de 2013

El tango de la Guardia Vieja y otros libros a la vez

¿Quién dijo que no se pueden leer varios libros a la vez? Aquí una servidora lo hace continuamente, saltando de la aventura a la apatía o del realismo al romanticismo. La rutina es sencilla: historias apaciguadas en la mesilla de noche, como alimento de los sueños que te esperan impacientes en la almohada; y otras más intrépidas y terroríficas para devorar en cualquier atracón a lo largo del día. La última novela de Arturo Pérez Reverte: "El tango de la guardia vieja" comenzó siendo de las primeras y acabó de las últimas.

Con una narrativa más lenta y mucha menos acción que a la que Reverte me tiene acostumbrada, resulta ser este libro una tranquila historia de amor en toda regla. Eso sí, enmarcada en contextos históricos no tan sosegados, lo que delata que al autor, en general, le va mucha más marcha. Buenos Aires, Niza y Sorrento. Estos son los escenarios magníficos donde el autor propicia los reencuentros amorosos entre Max Costa y Mecha Inzunza, los personajes principales de la obra. Una relación turbia y pasional que desvela sentimientos profundos y truncados, como albergan la mayoría de historias amorosas que se narran.

De fondo: la traición sobre un tablero de ajedrez, el robo de un collar de perlas o unos espías asesinados a cuchilladas. Todo un decorado que termina por sobrarme. Aunque Reverte quisiera maquillarlo, de amor es de lo que se habla, pero sobre todo de cómo a veces nos negamos a querer por autoconvencernos de que no valemos lo suficiente para el ser amado. Así, escapamos corriendo, excusándonos en las circunstancias fatales que nos han llevado a la huída. Usamos el plural cuando siempre el causante se escribió en singular: miedo.

Concluyo esta novela, de 490 páginas con la misma sensación que hace dos días se quedó anclada en mi pecho tras ver la nueva adaptación cinematográfica de "El Gran Gatsby". Y, aunque Max Costa, el protagonista de Reverte, se me antoje más atractivo e interesante, con sus aires de bailarín mundano, galán y guapo hasta el dolor; en el fondo, se me parece mucho a Jay Gatsby: los dos están empeñados en ser alguien que no son.

Les dejó aquí el enlace con la entrevista realizada a Arturo Pérez Reverte sobre esta misma novela en el genial programa "Página2". Merece la pena verlo.

http://www.rtve.es/television/20121125/arturo-perez-reverte-habla-tango-guardia-vieja/575975.shtml

sábado, 17 de agosto de 2013

Todos los sueños del mundo - Javier Reverte

Punto de lectura. Edición Bolsillo. 587 páginas. 

"(...) Aquella mañana de liviana y fresca brisa de un miércoles sin importancia en el devenir del tiempo, en aquella insectil y desgarbada ciudad que nadie imaginó en la Prehistoria y que la Historia llamó Madrid, en aquella urbe de la que la Posthistoria tal vez no tenga noticia, en aquel hormiguero palpitante y bajo el cielo acerado de la Nínive abrumada por tanto sueño imposible y tanto hijoputa destinado a destruirlos, Jaime Arbal se echó a la calle con el corazón cargado de grandeza (...)"


 Imposible quedarse en la distancia a observar de lejos esta historia. Con descripciones al detalle y una prosa exquisita, Javier Reverte parece sacar el brazo de las páginas que escribió de su puño y letra para agarrarnos y sumergirnos en un Madrid podrido de corrupción y falsedades, donde el protagonista, Jaime Arbal, lucha por darle sentido a su vida. 
Camina el hombre sin rumbo concreto, mientras todo lo que le parecía seguro se desmorona a sus pies. Sin embargo, a pesar de su cinismo, su inestabilidad emocional y su alcoholismo latente, crece frente al desengaño la esperanza de poder convertirse en un hombre nuevo. Así se lo recuerdan unas cartas encontradas en una maleta en la basura o la lista inagotable de personajes extravagantes que se cruzan en su camino. Ahí donde reside el caos, el autor nos ofrece una de locura y otra de cordura. Y de esta manera, un coche puede llegar a ser la mejor casa; un orangután, el mejor amigo; un transexual, el mejor enfermero o unos ojos verdes, el mejor consuelo. 
Transpira al inicio de los 28 capítulos el aliento de Javier Reverte, impregnado de sus reflexiones sobre el ser humano y sus miserias. Los precede siempre una cita de algún personaje célebre. Y es que en esta novela, las palabras tienen un peso constante. Tanto que consiguen salvar el alma desorientada de nuestro antihéroe, que encuentra el empuje necesario para ser valiente en el refugio de grandes obras de la literatura universal, que permanecían empaquetadas, como las cartas, en aquella maleta olvidada. Encuentros fortuitos que pueden cambiar las tornas. 
Aunque publicada en 1999, esta novela sigue siendo actual y cercana, empapada de los desencantos de nuestra época, pero recordándonos incesantemente que estamos vivos y que hay oportunidad para mejorar. Y si el optimismo flaquea, siempre podremos hacer como Jaime Arbal y rescatar aquello que pronunciaba Ulises en la Odisea de: "Ánimo, corazón", y seguir adelante.

Extractos que merecen tu lectura:

"(...) Me encuentro intentando adivinar el sentido de las cosas y los acontecimientos cotidianos, como si todo escondiera en el mundo un significado profundamente lógico. Es una vana pretensión, lo sé, pero sin duda embellece la vida (...)" Pág. 118

"(...) El sentimiento del amor está por encima de todas las cosas", escribía Banderas a su esposa desde Egipto, "pues el amor es la única emoción que puede dotar a la vida de un impulso de felicidad, convirtiéndola en un territorio humano (...)" Pág. 358

"(...) La grandeza no consiste más que en intentar ser grande a sabiendas de que te espera la derrota (...)" pág. 448


viernes, 16 de agosto de 2013

Todo está bien

- ¿Qué te ha dicho? – Acierta a pronunciar mi padre, atragantado por su saliva nerviosa y frenética.
- Lo que ya sabíamos, Mario – Y tal cual lo dice, se desprovee su voz de la rotundez con la que ha saludado al entrar por la puerta, acaso cinco segundos antes- Estoy cansada.
- Bueno, esas cosas nunca se saben. Ya viste lo que le pasó a Juan el de Tere. Le dieron tres meses y ahí sigue el hombre, más feliz que unas Pascuas- Lo dice queriendo sonar despreocupado, mientras se levanta del sillón de cuero falso, que siempre suena plasticoso cuando se le abandona-, Anda, ven aquí.

El silencio aterrador que prosigue me inyecta las ansias por salir corriendo de aquí, por irme lejos, muy lejos, tan lejos que no me alcance en mi carrera ni un rayo de luz y así, permanecer en la quietud del negro, ausente del amarillo de enfermedad y del blanco de muerte.

- Venga, ya está. No llores más, mi amor. Ya verás cómo lo superarás, como hace cinco años. Tus ganas de vivir volverán a ganar la batalla- 

La inhóspita sensibilidad de mi padre ha bloqueado mi huida. Escucharle desprendido de su coraza me advierte de que no cuenta con ejército para esta guerra. Suspiro resignado y apoyo el lateral derecho de mi cabeza contra la pared fría.

- ¿Qué le vas a decir a los chicos?
- Nada. Que todo está bien- carraspea para rescatar la firmeza de su tono y la alegría de sus palabras. Yo aprieto los labios trasvasando mis lágrimas desde los ojos hasta mi garganta.
-¡Ay, Dios mío, Mario! ¿Tú crees que saldré de esta?
- Pues claro, mi amor. Saldrás de esta, como lo has hecho siempre- Le responde mi padre enseguida, rescatándola justo antes de que se desinflara y perdiera el optimismo de sus fuerzas.

Doy los cinco pasos que me quedan para entrar en el salón, esforzándome por hacerlos sonar contra el parqué, como el segundero de un reloj que nos marcara el tiempo máximo que nos deberíamos dejar amedrentar por el miedo y, cuando sólo queda un segundo para verle la cara y sé, a ciencia cierta, que se ha puesto, valiente, su careta de fortaleza, entro con paso decidido, derrochando la alegría que de ella misma he heredado. 

- ¡Hola, Mamá! ¿Cómo estás? ¿Qué te dijo el médico?
- ¡Hola, mi niño chiquito de casa!- Y me besa como cuando tenía 10 años- Pues bien. Me dijo que todo está bien.

lunes, 12 de agosto de 2013

Días de playa


"Caminamos tantas veces enfocando el primer plano y desdeñando el segundo y el fondo...demasiadas veces.
Hoy hay un primer plano de almas humanas estudiándose unas a otras, comparando pechos y sonrisas, penes y músculo. El fondo, sin embargo...
El fondo alberga un horizonte calmo y llano, sin sacudidas, con un leve vaivén de olas mansas en las que quedarse a navegar toda la tarde"


"Los días de verano están impregnados de un aroma especial que los hace parecer siempre vírgenes e inexplorados. Hay más oxígeno y flotan en el ambiente más oportunidades al alcance de nuestras manos. Los atardeceres caen bañados en nostalgia y las noches amplían el firmamento y nos trasladan a otras galaxias, allí donde podemos simplemente "ser", porque el miedo no nos atrapa"


"El mundo se asoma apacible en esta esquina del mundo donde hemos acudido en masa a ahogar nuestras prisas. 
Se suceden las parejas comunes y también las atípicas.
Nos regodeamos en la dulzura de un día de playa"



miércoles, 7 de agosto de 2013

Aquellos tres árboles

Había tres: el frondoso, el apacible y el raquítico. 
El frondoso daba cobijo a una especie de pequeña plaza elevada que llamábamos "goro" y que hacía las veces de barco pirata, de escondite o de laboratorio de brujas malévolas. Dame dos piedras, un puñado de tierra y varias hojas arrancadas aquí y allá y aún te preparo la poción perfecta para todos los males. 
Allí se sentaron Zeben y Rubén, pasándose a ratos el cetro de ser el más guapo o el más idiota. Y luego, no se sentó nadie, durante años...hasta que el blanco que cubría el ladrillo comenzó a resquebrajarse y vinieron los operarios del Ayuntamiento a hacerlo desaparecer.
Pero ya se había acabado la historia. Todas aquellas historias de despecho, celos, enfermedad y cumpleaños. De amor, en definitiva; como todas. Pasiones que se quedaron colgadas de las ramas del raquítico, esperando a ser contadas, totalmente desapercibidas por los que una vez fuimos vecinos. 
Así que me marché y los dejé a todos refugiados a la sombra del apacible, regando los recuerdos que ya no germinan, sino que se hunden cada vez más en el terrerío abrupto de la memoria.

lunes, 5 de agosto de 2013

Silencio sideral: carta del astronauta

Es curioso cómo encerrarse en determinados sitios puede provocar una aparente incoherente sensación de libertad. Así me sucedió la primera vez que me puse el traje. Lejos de la angustia y la asfixia del planeta, flotaba en una máquina, pero sentía como si hubieran apagado todos los interruptores. El vacío creado en mis oídos sólo percibía mi respiración pausada, sorprendida de no poder seguir ningún ritmo establecido, a la deriva del Universo; sin autopistas, ni normas ni espejos. Y al otro lado de la pupila: nosotros, inmersos en el azul de la Tierra, luchando por nimiedades en medio del infinito, mientras yo, enclaustrado en mi traje, no experimentaba más que calma. Ni una traza de pánico. Como aquellos veranos cuando me sumergía en el Océano y descubría que nada pesaba y la vida era lenta y fácil.
Confinado en el espacio, cerré los ojos y escuché lo que me hacía sentir tan bien: el silencio.

viernes, 2 de agosto de 2013

Se acabó la era de los monstruos

La mujer cerró la puerta con sigilo. Escapaba de nuevo y temía despertar a los monstruos que dormían, apacibles, agarrados a las patas de su cama. En un último vistazo al salir de la habitación, los había visto resoplar cansados y un sentimiento de ternura había despertado leve en lo más profundo de su corazón. El miedo astuto avivó aquella llama solitaria, iluminando con duda su determinación por empezar de nuevo. Sin embargo, ella, con paciencia y sin reproches, la acalló con un dulce soplido. Luego, posó la maleta en la acera y rescató las llaves del bolsillo de su vaquero. Dio medio vuelta y abrió la puerta con una media sonrisa. Caminó por el pasillo hasta la cocina, se sirvió un vaso de agua, abrió las ventanas. Deshizo la maleta con cuidado, mientras silbaba una canción y se sentó en la cama. De pronto, lo sabía: la oportunidad también se respiraba ahí dentro. Se quitó los zapatos de un golpe y se tumbó tranquila. La solución nunca había sido huir. Siempre fue plantarle cara, no mirar atrás, creer que podía vencer. Los monstruos, atónitos, no pudieron cerrar la boca de asombro y se escabulleron por la ventana.

domingo, 28 de julio de 2013

El atlas de las nubes: de películas y de libros

Seguramente, alguna vez en tu vida, te hayas parado a contemplar el cielo durante la noche y, sin pretenderlo, te hayan visitado por sí solas las preguntas existenciales que han atormentado e iluminado al ser humano durante siglos y siglos : ¿qué hacemos aquí? ¿gana el azar o el destino? ¿nos conocemos de antes? ¿somos libres?
La película "El Atlas de las nubes" (2004, Tom Tykner y Wachowski) carece de cartografía, pero busca dar respuesta a todas estas cuestiones con su aparente desorden de historias en las que un abogado moribundo del siglo XIX está conectado con un frustrado compositor a principios del siglo XX o en la que una periodista de los años sesenta (Halle Berry) encarna en vidas posteriores a una clarividente buscando cobijo en el universo, en un futuro apocalíptico al que Zachary, (Tom Hanks) se resiste, enraizado en tradicionalismos. Y aún hay más.
Un elenco de actores excepcional nos desorienta y nos reconduce en un particular viaje en el tiempo que nos susurra continuamente la conexión entre los seres humanos y la repercusión de cada uno de nuestros actos. La libertad y el desenganche de los convencionalismos son los puntos cardinales de este largometraje profundo y emotivo. De las muchas reflexiones apuntadas por los protagonistas durante sus 163 minutos, subrayaría la siguiente frase: "Con cada crimen que cometemos, con cada gesto amable, alumbramos nuestro futuro".  
Sin ahondar en la manifestación de verdades absolutas y con la casi certeza de que la búsqueda de la lógica es muchas veces infructuosa, porque el orden es el caos, "El atlas de las nubes" resulta una alternativa maravillosa para filosofar unos minutos y pasar una buena tarde de cine. Y lo mejor es que la idea proviene de un libro: una novela homónima escrita por  el autor británico David Mitchell, publicada en 2004. Que lo disfrutes.

BANG. Un diálogo onomatopéyico.

           El gris de los edificios de ladrillo se difumina tras el vestido rojo de Francine. Está radiante con esa diadema plateada que prolonga la claridez de su rostro en el marco de su melena rizada. Mira el reloj por quinta vez desde que llegó a la esquina, a eso de las seis de la tarde. Él será impuntual, una vez más. 
             Enciendo un cigarrillo mientras juego a adivinar la piel de Francine bajo sus medias negras, labradas con dibujos de flores. Ella mordisquea ligeramente el dedo meñique de su mano izquierda, ajena a mi presencia. Doy una profunda calada al cigarro y me subo la solapa de la gabardina. Por fin él llega.
           Se baja de un taxi en cuyo asiento delantero ha soltado de forma despreocupada un billete de 50 dólares. Camina a grandes zancadas, dejando que la brisa de la tarde dilate su presencia y ensanche su atuendo dándole aires de superhéroe envuelto en su capa. Maldito John Skinny. Se ha convertido en un condenado tipo con clase. El dinero de sus mierdas podrán haberlo hecho grande, pero tarde o temprano la basura terminará por salpicarle. 
            Francine hace sonar sus tacones de vértigo sobre la acera, acortando la distancia que los separa. No puede evitar sonreírle acaramelada. Escupo al suelo de sólo imaginarme esos labios apetitosos entreabiertos, incapaces de reprimir gritos de placer ante las brutales envestidas de Skinny. La última vez tuve que taparme los oídos. Escupo al suelo, de nuevo. 
            Él alarga el brazo y le hace un movimiento con la cabeza, señalando su escote.
- ¡Ajá! - Asiente ella, descubriendo con el mismo dedo meñique objeto de su nerviosismo caníbal el pezón de su pecho derecho. 
          Contemplar a su presa acelera los pasos de Skinny, que por fin la atrae hacia sí por la cintura, mientras le susurra algo al oído. 
- Um - dice ella, contrariada. Y lo aparta de un manotazo. 
         Él estalla en una carcajada, feliz de comprobar la eficacia de su estrategia. Decepción y consuelo. Dos ingredientes indispensables en su particular fórmula del amor. De nuevo, le murmura algo y le da un sonoro lametazo al lóbulo de su oreja derecha. 
- Urrrrr - Caen instantáneas todas las barreras de Francine al suelo y comienza a sacar la carpeta del bolso.   Algo que debo evitar a toda costa. Me acerco cabizbajo, escondiéndome entre el buzón y la parada de autobuses. El momento ha llegado. 
- Mmmm - escucho pronunciar a la dulce Francine, justo antes de pasar por su lado y arrancarle la carpeta de su manos, dos segundos después de acertar con mi disparo en la calidez de su escote maldito, que ya nunca podrá amarme. BANG.

domingo, 14 de julio de 2013

El antipático de Holden Caulfield

“El guardián entre el centeno”, con este título le parece al lector que está a punto de sumergirse en un relato lleno de suspense e intrigas. Parece lógico llegar a la reflexión de que si hay guardián, habrá peligros y, si hay peligros, habrá hermosos y valerosos personajes que querremos salvar. Sin embargo, desde las primeras páginas, uno no tarda en percatarse de que J.D. Salinger lo que nos quiere contar es una historia en la que poco tiene que ver la literalidad de las palabras. Su obra, como su protagonista, se empeña en ir de tipo duro cuando, en realidad, tras su disfraz, nos topamos con un fondo tan sensible como sensato.

Así, durante las 263 páginas que conforman la edición de Alianza Editorial, nos adentramos en el testimonio personal y directo de un adolescente que resulta ser más adulto de lo que pensábamos. Juega Salinger con nuestros prejuicios. Nos presenta a Holden Caulfield en su lado más pesimista y quejicoso para luego, de capítulo a capítulo, ir regalándonos, intermitentemente, pedazos de su conciencia. Y toda la manía que le habíamos cogido desde un principio desaparece al mostrarnos, mediante paréntesis de la memoria del personaje, aquello que ha vivido y que le ha hecho llegar al punto que comparte con nosotros.

No es este un relato de grandes hazañas, pero sí de grandes decisiones. Cercano, escrito en primera persona, con un tono de confidencia que nos hace partícipes de todo lo que le ocurre a Holden, parece que nos convirtiéramos, de pronto, en compañeros de su viaje. Consigue, con asombroso sigilo, que queramos estar al otro lado de una de las tantas llamadas telefónicas que Holden hace durante la historia para así, poder contestarle que lo entiendes, que no todo es tan oscuro, que si quiere, puedes darle un consejo, o incluso dos.

viernes, 5 de julio de 2013

Esta noche

¿Qué tendrá la noche que todo lo envuelve?
Tiene esta noche un silencio sosegado, que llevo esperando desde hace milenios
Cruje la escalera, pestañea como cuando chica, al antojo de los fantasmas
No hay miedo, sólo calma
Me susurra la brisa una esperanza, que aparece camuflada
se esconde entre la cortina para no verse mancillada
brilla menos para no ser delatada 
para que sigan titilando los sueños que sirven de guía a mis entrañas
Tiene esta noche un aura especial que todo baña
una luz que alumbra mis oscuridades más amargas

Nubarrones y anticiclones

Estaba abrumada frente al cielo despejado. 
Y el cielo era una duda 

jueves, 4 de julio de 2013

En busca de Jane Austen. Feliz Verano

Había que someterse a la posición social y a la situación económica. Había que asumir y no rechistar y, sobre todo, había que encontrar marido, pero ella se puso a escribir.

Fantástico reportaje del programa Página 2 sobre Jane Austen.


  "El tiempo no cambió durante la mañana y allí parecían reinar la misma soledad y la misma melancolía, pero por la tarde, el viento se convirtió en suave brisa, las nubes se disiparon y el sol brilló de nuevo: había vuelto el verano (...)" Emma, by Jane Austen.

sábado, 15 de junio de 2013

La verdadera definición de las temibles "patas de gallo"

La madre estalló en carcajadas, doblada sobre sí misma, asfixiada de risa. 
- ¡Mamá! ¡no sonrías así! ¡que se te arrugan los ojos! - le gritó asustada la hija adolescente desde el sillón, contemplando horrorizada cómo se surcaba la piel del rostro de su progenitora. 
- ¿Qué? - acertó a contestar ella, cuando pudo recuperar el aliento- Pero, ¿qué dices,Aurora? ojalá pudiera reírme así todos los días, aunque sea un poquito. Es mejor eso que estar siempre seria y aburrida por evitar dos o tres arrugas ¿no te parece? - Y besó la frente de su hija, que también estaba arrugada, pero de incomprensión y dependencia a un culto al cuerpo equivocado. 

Patas de gallo: 
trazas de felicidad
señas de autenticidad
la marca de haber mirado de frente la luz de la vida


miércoles, 12 de junio de 2013

Bisturí para latir más fuerte

"Se quitó la muela del juicio y perdió la cabeza...
- ¡Ya era hora! - gritó el corazón tomando la delantera"

domingo, 9 de junio de 2013

El mejor lugar para escribir

Siempre pensé que empezar la frase con aquello de "el mejor" o "la mejor" no podía traer nada bueno. Y, sin embargo, a veces es inevitable que busquemos "lo más" o "el más" y, sobre todo, "la más" para exprimirnos todo el jugo posible y seguir aún intactos. 
Les vuelvo a hablar de escribir: esa afición, medio, tarea, terapia, necesidad y arte que nos frustra por su volatilidad y sus exigencias invisibles. 
Una vez el escritor asume que reprime en su rutina sus ansias de escribir y toma la decisión de plantarse en el medio del blanco para dejar fluir primero lo contable y luego lo interesante de su pluma, surgen dos problemas constantes: cuándo y dónde. 
Seguramente, el cuándo no ocupe espacio en la agenda ni el calendario. Normalmente, escribir es aquello que relegamos al final de la lista de las cosas que hacer. Es la primera contradicción del autor: saber a ciencia cierta el placer que le produce una tarea y, a pesar de ello, postergarla y evitarla, a veces, demasiado tiempo. 
Pero es que escribir, aún siendo nuestra mejor manera de expresión, nos supone un esfuerzo. No es fácil traer de vuelta a los fantasmas y las desventuras que luchamos, día a día, por esconder. Cuesta darle forma a las palabras que describen la realidad ficticia que queremos contar. 
Por eso, es bueno dar con el entorno perfecto en el que poder escamarnos sin temor y dejar a la luz la dermis y la epidermis literaria que ignoramos tan a menudo. 
Afortunadamente, como en todo proceso artístico, no existen fórmulas exactas ni pociones mágicas e inspiradoras. Es uno mismo quien debe emprender la búsqueda del sitio perfecto que, si tenemos suerte, puede no ser sólamente uno.
Cafeterías- donde convertirnos en el cliente bohemio- bancos del parque-  donde ser etiquetados como raros- Despachos vacíos o repletos -para seguir siendo el miembro de la familia soñador e idealista. Quizá, el baño o el sofá o un asiento del metro. Todo vale. 
El menú es variado e interminable y hay platos para todos los paladares, pero si tuviera que elegir, sin duda mi elección sería esta: de primero: un transporte público. De segundo: una cafetería tranquila con música suave y, de postre, la mesa de la cocina, a esa hora de la noche en la que la quietud del mundo dormido me deja escuchar todo aquello que yo misma tenía que contarme.

¿y tú? ¿Cuál es tu "mejor" sitio para escribir?

domingo, 26 de mayo de 2013

"Chacayca" - Rafael Yanes Mesa

Con mujeres, insectos y otros animales se perfila página a página la novela "Chacayca", del escritor tinerfeño Rafael Yanes Mesa. Aunque ambientada en un pueblo isleño ficticio, el lector canario se sentirá identificado, desde el primer momento con Güimar, municipio natal del autor. Con descripciones minuciosas y un entramado de historias truncadas, Rafael Yanes nos introduce, con la parsimonia propia del escenario de su narración, en un mundo en el que las desigualdades son tan profundas como la tierra que las sustenta. Distribuida en 20  capítulos, la historia nos relata las desgracias y las aspiraciones de los lugareños, especialmente de las mujeres, que cuentan con un especial protagonismo en toda la novela. Seña Paula, Macrina, Eufrasia, incluso Eugenia ponen nombre a la discriminación y la sumisión de la mujer en un pueblo en el que las costumbres y las jerarquías son difíciles de destruir. 
En sus 185 páginas, Rafael Yanes consigue hacernos partícipes de la tristeza que parece sustituir al oxígeno en Chacayca. Una literatura aparentemente sencilla, plagada de pequeñas joyas. Sin embargo, existe cierta discordancia en el ritmo de la novela, con capítulos de mucha carga que acaban liquidados con demasiada premura. Quizá, falte también conexión entre la descripción y la acción de algunas historias de las que, sin duda, el lector se queda con ganas de saber más. 
Son destacables también algunas de las reflexiones maravillosas que transpiran los dramas de Chacayca, de las que hemos querido dejar aquí una muestra:

"Sólo cuando escribes puedes aclarar tus ideas. Plasmar por escrito un sentimiento es hacerlo realidad. Escribir es el refugio adecuado para el desahogo de sentimientos no confesados, para soñar ilusiones, para no borrar los recuerdos infantiles y, por supusto, para expresar nuestro inconformismo. La escritura es lo único que logra que esas emociones impacten incluso en las personas que nunca tuvieron la capacidad de apreciarlas ante sus ojos. Esa es la belleza de la literatura. Hacerle llegar a los demás sensaciones que estaban al alcance de su vista, pero que no supieron percibir- le había dicho con su voz pausada y grave". pág 81. 

"Cuando no hay sol, el polvo duerme y no reseca el aliento. La oscuridad es la mejor aliada del caminante. No permite que nada lo distraiga. Obliga a concentrar su esfuerzo, y el aire, mucho más limpio, acrecienta las ganas de seguir. La claridad, por el contrario, ilumina para frenar los impulsos que rompen las normas". pág 136.

"Eufrasia cree que los lugares no son como los vemos. En nuestra retina quedan las imágenes que tenemos conocidas, y por eso, a veces, la belleza no es apreciada en su integridad. Tienen que venir personas de otro lugar para hacernos comprender la verdadera magnitud de lo que tenemos delante". pág 144.

Microrrelato de la autoestima y el "autenticismo"

- ¡Qué raro eres! - le dijeron, arrugando la nariz y el ceño, en señal de incompresión y casi desprecio.
- No soy raro- respondió él casi instantáneamente, sin apartar la vista de su interlocutor. Luego, sonrió, levantó los hombros y añadió, como si fuera la cosa más evidente del mundo:
 "No soy raro. Simplemente, soy yo".


viernes, 24 de mayo de 2013

Regalos de Comunión

Sacó el joyero del fondo del cajón. Un cofre pequeño, de color morado, con una bailarina torcida que hacía esfuerzos por girar al ritmo de la música, ya desafinada. No le prestó demasiada atención. Buscaba con ansias la cajita plateada, aquél olvidado regalo que recibiera el día de la Comunión. Por fin, la encontró. En su interior, permanecía guardada, como entonces, la pulsera dorada. Los algodones que la habían arropado se encontraban apelotonados, pero seguía estando igual de brillante. La cogió entre sus manos  y observó la piedra que tenía justo en el medio, plagada de pequeñas incrustaciones verdes. Hizo el gesto de probársela. Aún le servía a su muñeca delgada. Por un momento, recordó su asombro al verla aquél lejano 24 de Mayo, en el que se abría paso entre los regalos, luchando con el tul de su vestido y el charol de los zapatos. Su hermana mayor se la había colocado y ella había comenzado a dar vueltas alrededor de sí misma, mientras sus primas la miraban repletas de tarta de merengue y de envidia. Sin duda, era el mejor regalo de todos. A los pocos minutos, se la había quitado por miedo a perderla. Fue ahí cuando el sol había truncado su alegría. Los rayos reflejaron la inscripción grabada en el interior del brazalete: "Para Ana Lucía, 5.06.77". Debía ser un error, pensó instantáneamente, mientras buscaba la mirada de su madrina para confirmar la equivocación. Pero la madrina rechazó su gesto de devolvérsela. "Me la encontré por ahí y es muy bonita. Ahora es tuya", le había dicho al oído, procurando que nadie más fuera partícipe de la confidencia. Ella había asentido aguantando la tristeza en la comisura de sus labios y había guardado la pulsera en la cajita plateada. Nunca más la había vuelto a abrir. Ahora, sería la  primera joya que vendería para poder pagar las facturas en aquél odioso establecimiento de "COMPRO ORO" que atiborraba su buzón de folletos. Quizás ahora, aquella pulsera "prestada" pudiera recuperar su condición de "mejor regalo". Quizá, tendría que buscar a Ana Lucía y darle las gracias.

Apuntes desde el avión

El avión está repleto de ilusiones y de desgana.
Viajamos desordenados, prácticamente "revoltillados" (como diría mi madre), sin ingrediente que nos líe y nos haga más próximos. 
Estamos todos tan cerca y tan ausentes.
Podría adivinar la profesión de mis compañeras de fila, sus intereses, quizá hasta su edad.
Compartimos un espacio de tres horas en los que la mente parece sosegarse y activa nuestro modo más autómata y silencioso, vacío de apariencias o de conversaciones inútiles.
Las nubes flotan en la ventana como lo hacen estos pensamientos en el Océano de mi cerebro.

miércoles, 1 de mayo de 2013

Concursos literarios online - ¡Hazte un Mayo literario!

Los años empiezan cuando tú lo decides. Puede que en Enero te tomes las uvas, hagas recapitulación, te marques objetivos nuevos...pero el inicio de la Primavera y la llegada del buen tiempo puede ser también un buen momento para despojarte de la ropa y las trabas de este invierno. Desnúdate de excusas y siéntate a escribir este Mayo, un buen mes para sacar a relucir lo mejor de ti mismo.

Y para ayudarte a inspirarte y animarte a que otros te lean, aquí tienes una lista de los concursos literarios online para este mes. Participa y demuestra el talento que escondes.

Y ahora, te dejo a solas con tus musas. ¡Feliz Mayo literario!


- PREMIO INTERNACIONAL DE RELATO PATRICIA SÁNCHEZ CUEVAS. (España)
01/05/2013 Relato / 1000 euros y edición.
http://www.ariadna-rc.com/premio-psc/premio001.htm 

- IV CERTAMEN DE MICRORRELATOS DE CINE "ARVIKIS-DRAGONFLY" 2013 (España)
01/05/2013 Trofeo y edición
http://raicesdepapel.blogspot.com/  

- CONCURSO DE MICRORRELATOS OTIS (España)
08/05/2013  Iphone 5
 http://www.relatootis.es/

- CERTAMEN LITERARIO EL FUNGIBLE (España)
10/05/2013 Relato joven y novela/ 1500 euros
http://alcobendas.org/es/portal.do?TR=C&IDR=2059 

-  I CERTAMEN INTERNACIONAL DE RELATOS "REINO DE TARTESSOS" (España)
15/05/2013 500 euros y edición
http://www.injuve.es/ca/convocatorias/premios/certamen-internacional-de-relatos-reino-de-tartessos 

- 5º CONCURSO DE CUENTOS DE TEMÁTICA INFANTIL 2013 (España)
15/05/2013 800 euros
 http://www.udcsur.com/wp/convocatorias/concurso-de-cuentos/

-  CONCURSO DE ESCRITURA: "MICRORRELATOS CASEROS" (España)
15/05/2013  e-reader
http://www.madrid.es/portales/munimadrid/es/Inicio/Ayuntamiento/Cultura-y-Ocio/Bibliotecas-Publicas-Municipales/Rincon-del-lector?vgnextfmt=default&vgnextoid=978e6f2966846110VgnVCM1000000b205a0aRCRD&vgnextchannel=f60c2cd44f465110VgnVCM1000000b205a0aRCRD&idCapitulo=6901299 

- I PREMIO NACIONAL DE POESÍA "POETA DE CABRA" 2013
19/05/2013 300 euros 
 http://poetacabra2.blogspot.com.es/
- XXXII CERTAMEN DE POESÍA FEDERICO GARCÍA LORCA (España)
25/05/2013 900 euros y pergamino
 http://poetacabra2.blogspot.com.es/
- XIX PREMIO ENERGHEIA EUROPA -EDICIÓN 2013 (Italia)
30/05/2013 Viaje
http://laboratoriodeescritura.com/blog/es/2011/02/premio-energheia-europa/ 

- IV CONCURSO DE RELATO CORTO "LA MALETA DEL TÍO PACO" (España)
31/05/2013 Estancia en hotel y edición
 http://chambarural.blogspot.com.es/2013/01/iv-concurso-de-relato-corto-la-maleta.html
- I CERTAMEN CARLINGA DE RELATOS CORTOS DE CIENCIA FICCIÓN (España)
31/05/2013 200 euros 
 http://www.escritores.org/index.php/recursos-para-escritores/concursos-literario/8148-i-certamen-carlinga-de-relatos-cortos-de-ciencia-ficcionespana
- PREMIO DE RELATO COSECHA EÑE (España)
31/05/2013 2000 euros y publicación
http://www.revistaparaleer.com/cosecha-ene/que-es 

¿Por qué no?

viernes, 26 de abril de 2013

Búscate un hombre bueno

"Búscate un hombre bueno", le dijo la madre a la hija cuando ésta tenía apenas 20 años y escapaba, prácticamente calcinada, de una relación explosiva. Había sido un amor de fuegos imprevisibles, cuyas llamas tan pronto habían ardido como desaparecido. Imposible no salir quemada, sobre todo para ella, que había saltado de novio en novio en todas las partidas. Y así, su piel aún sonrosada no disponía nunca de tiempo para recuperarse del desgaste de otros besos y de las cicatrices del desengaño. 

"Búscate un hombre bueno", le insistió la madre a la hija cuando surgió de la rutina hospitalaria donde trabajaba la joven un ejemplar al que la progenitora otorgó el título de candidato. Se llamaba Gerardo, natural de un pueblo pequeño de la zona, disciplinado y poco agraciado, "pero buena persona", puntualizaba siempre la madre cuando la hija arrugaba la nariz en señal de disgusto. Lo recogían en coche todas las mañanas en la rotonda de la panadería para bajar juntos a las clases del tercer curso de enfermería. Una excusa perfecta para avivar aquella incipiente amistad, que luego se transformaría en cariño y, más tarde, en amor. Por ese orden, tal y como le decía su madre. Pero Gerardo era demasiado bueno.

"Búscate un hombre bueno", le reprochó la madre cuando supo que Gerardo había sido sustituido por Carlos, un loqueta de la capital, un ligoncete, un guaperas. Lo decía con voz grave, con ese tono de "ya me darás la razón", que habita todo vientre materno, pero la hija no quiso escucharle. Prefirió la incertidumbre y fue fiel a sus deseos imparables de mezclar amor y riesgo. 

"Búscate un hombre bueno", pensó ella, mientras esperaba junto al paso de peatones el verde del semáforo. Lo hacía acompañada de su marido, que no era el bueno de Gerardo, ni el loqueta de Carlos, ni Tomás el que resultó ser gay, ni tampoco Gustavo el pasional, sino Fernando, el trabajador y el encantador.

 "Búscate un hombre bueno", se repitió para sus adentros, como si su difunta madre poseyera su cuerpo y la obligara a pronunciar su célebre frase. 

"Búscate un hombre bueno", acertó a decir ella con voz resignada, hastiada de pasear con un marido que repasaba con descaro a cada mujer con la que se cruzaban, que vivía pegado al móvil de otras llamadas y otras palabras, que devoraba fotos y vídeos porno de la web, mientras ella leía ignorante en el sofá, a dos metros de distancia. 

"Búscate un hombre bueno", escribió en la pizarra de su nuevo piso, vacío de hombres y de esperanzas.





jueves, 25 de abril de 2013

Resaca del día del libro




El lector pegó el ojo a eso de las tres y treinta de la madrugada.  Durante más de seis horas, había ido recorriendo inconscientemente las esquinas de su cama: sentado con la espalda apoyada en la almohada, de lado y en ligera posición fetal, boca abajo en modo playa…hasta erguido con los pies cruzados al más puro estilo zen.  En todas, su mirada fija en la página y sus manos sujetando el lomo abierto de su nuevo libro. Sin sueño ni calambres. Con ganas de saber qué pasará. 

Era la tercera vez que regresaba a ese pasillo. Había un cierto magnetismo con aquella estantería que le hacía detenerse cada vez que volvía a pasar por delante.  Se paró indecisa y escogió un ejemplar al azar. El hueco vacío le descubrió unos ojos conocidos al otro lado. Al parecer, Jaime también había escapado a la biblioteca para sacar un nuevo libro. Este año, no había dinero para acercarse a la librería a comprarse uno.

Cabezudos enormes con flecos de colores, estrellas de platina colgando de los árboles, muñecos destartalados bailando con pies y manos…El pequeño Joaquín no cerraba la boca de asombro ante el espectáculo de títeres y cuentacuentos del parque. Tampoco lo hacían sus padres ni sus abuelos.

El día había empezado mal. Hacia las diez, tres nuevos informes en su bandeja de entrada lo habían convertido en “malo”. Dando la una, se transformaba en “fatídico” con aquél mensaje de Teresa anulando su viaje para el fin de semana. Pero a las siete, al llegar a casa, el día tornó a “inolvidable”. Un libro y una rosa esperaban sobre el sofá.  Un príncipe llamado Marcos había acudido a rescatarla.

Tenía la boca completamente camuflada por un espeso bigote que si desapareciera, le haría irreconocible. Vestía un sombrero marrón, a juego con su chaqueta. Bajo el brazo, aguantaba tres clásicos, que había releído incontables veces, pero que si se topaban con él, siempre volvía a comprar. Su pose y su apariencia desentonaban con la banqueta psicodélica sobre la que estaba sentado.  Aquella librería vanguardista jamás había tenido un cliente como él.

  




“Amanda, ¿qué haces aún con la luz encendida?” “Estoy leyendo, Mamá”