viernes, 24 de mayo de 2013

Apuntes desde el avión

El avión está repleto de ilusiones y de desgana.
Viajamos desordenados, prácticamente "revoltillados" (como diría mi madre), sin ingrediente que nos líe y nos haga más próximos. 
Estamos todos tan cerca y tan ausentes.
Podría adivinar la profesión de mis compañeras de fila, sus intereses, quizá hasta su edad.
Compartimos un espacio de tres horas en los que la mente parece sosegarse y activa nuestro modo más autómata y silencioso, vacío de apariencias o de conversaciones inútiles.
Las nubes flotan en la ventana como lo hacen estos pensamientos en el Océano de mi cerebro.

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