domingo, 26 de mayo de 2013

Microrrelato de la autoestima y el "autenticismo"

- ¡Qué raro eres! - le dijeron, arrugando la nariz y el ceño, en señal de incompresión y casi desprecio.
- No soy raro- respondió él casi instantáneamente, sin apartar la vista de su interlocutor. Luego, sonrió, levantó los hombros y añadió, como si fuera la cosa más evidente del mundo:
 "No soy raro. Simplemente, soy yo".


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