lunes, 21 de octubre de 2013

Ausencias

Hizo click el interruptor y el flexo iluminó aquél trozo solitario de sofá que ya nadie ocuparía. Estaba el hombre apesadumbrado sin motivo alguno, desde el comienzo de aquella mañana. Había salido a caminar temprano, llamado a la madre y regado las plantas, pero siempre aquella sensación de hastío encharcándole los pulmones. Avanzó hacia la luz burlando a su sombra y se sentó bajo el calor de la bombilla, pero el alma se le quedó fría. Allí se había sentado ella durante las tres últimas tardes, pero el cojín ya no estaba caliente, ni siquiera tibio. Estaba ausente.

HORAS

"Eran las tres de la madrugada, pero parecían las nueve de la mañana. La luna llena se adentraba en la habitación y su mente no cesaba de dar vueltas, tobillos al hombro, razón al hígado y corazón al suelo. Así no había quién durmiera"



"Se afanaba el amor en llegar a tiempo, 
pero el reloj siempre marcaba lo mismo: una hora de diferencia"


"En medio de la sala, se comían los labios con la mirada 
y se prometían a medias la fidelidad y la cama. 
Mediaba el otoño y la mitad de la primavera. 
Se despidieron sin besos. Era mediodía"


"Contempló la luz del sol sobre el océano inmenso y pensó que aquél amanecer bien pudiera ser el sol acostándose y no a la inversa. Así, la naturaleza le recordó que no existe más que lo que uno interpreta: mañana o noche, vida o pérdida"