martes, 4 de octubre de 2016

El hijo de Harry Potter es disruptivo

Ser el del medio siempre fue complicado. Ni ostentas la responsabilidad del hijo mayor ni la osadía del pequeño. En esa posición intermedia, resulta lógico que uno nunca acabe de encontrar su sitio. Algo así es lo que le ocurre a Albus Severus Potter en el libro "Harry Potter y el legado maldito" (Little Brown). Apabullado por el pasado y la fama de su padre, el joven Albus es incapaz de estar bien consigo mismo y con el mundo que le rodea, situación más que común para un adolescente de 13 años. Su llegada a Hogwarts, donde es seleccionado para la casa Slytherin y sus pocas habilidades sociales agudizarán su carácter introvertido y taciturno. A pesar de ser hijo del mago más famoso de todos los tiempos y salvador del mundo, Albus se siente más bien torpe, inseguro y cobarde. Discusiones y reproches serán la tónica entre el padre y el hijo conforme éste pasa sus años de estudios en Hogwarts. La aparición de Scorpius, único amigo de Albus y casualmente hijo del arrogante Malfoy, no hará más que empeorar las cosas. Harry intentará separarlos, especialmente tras escuchar las habladurías sobre la supuesta paternidad de Scorpius: el propio Voldemort. El temor por el regreso del Señor Oscuro se apoderará de Potter y de sus inseparables amigos Ron y Hermione, que también tienen cierto protagonismo en el libro. Juntos, lucharán contra nuevos enemigos que están más cerca de lo que creen. Los viajes en el tiempo, el deseo de cumplir con las expectativas de padres e hijos, además del habitual ensalzamiento de la amistad, que viene siendo máxima en las entregas de Harry Potter serán los ejes fundamentales de esta historia. Dividida en dos partes y cuatro actos, este libro recoge el guion de la obra de teatro que se representa en Londres desde el pasado julio y cuya autoría está compartida entre J.K. Rowling (la creadora de la saga) y dos reconocidos guionistas (John Tiffany y Jack Thorne). Su formato de diálogo resulta muy entretenido de leer, especialmente si hay niños en casa, pues cada uno puede adoptar un papel. La historia está plagada de guiños a los seguidores de Harry y su lectura no decepcionará si pretenden reencontrarse con viejos conocidos como la profesora Mcgonagall, los cuadros parlanchines de Hogwarts, Myrtle la llorona e incluso Snape. Sin embargo, algunos opinan que resulta insuficiente y que se echa en falta el contenido descriptivo que ofrecen las novelas. En cualquier caso, como buenos lectores, nuestra imaginación hará el resto. Eso sí, no durará mucho. Lo despalillas en 24 horas. Lumus y buena lectura. 

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