sábado, 22 de abril de 2017

Transformaciones I

Nunca habrías imaginado lo rápido que corría. Era como la película de Forrest Gump, justo en el momento en el que el protagonista huía veloz y el aparato que llevaba en sus piernas se resquebrajaba con cada zancada. En mi caso, las cadenas se partían y retumbaban pesadas contra el azulejo, como campanas doblando a muerto.  Sin embargo, yo me sentía más viva que nunca. El aire “aruñaba” la raíz de mi pelo y retiraba una costra antigua y amarillenta. Todo mi aparato esquelético parecía derrumbarse, pero yo continuaba firme y decidida, fiel a mi destino de transformarme en pájaro.

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